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lunes, 13 de julio de 2015

Inducción Hipnótica por procedimiento natural o directo

Inducción Hipnótica por procedimiento natural o directoEn estos procedimientos, el sujeto es estimulado a desarrollar en sí mismo el estado emocional hipnótico por un operador (en el ambiente experimental o terapéutico) o por cualquier otra persona (en un ambiente de la vida diaria) que asume una actitud análoga a la que suelen asumir los padres para provocar un estado emocional hipnótico positivo o negativo en sus hijos.

La actitud comprensiva y aceptadora se asocia al estado emocional hipnótico positivo y la actitud autoritaria al impositivo. Por medio de estas actitudes (y no de técnicas) se estimulan los condicionamientos y las asociaciones a la entrada en el estado emocional hipnótico que el sujeto había desarrollado en su vida, y si el está emocionalmente dispuesto para ello se desencadena el desarrollo de dicho estado.

Ambrose, Rosen, leGron y Bordeaux, y muchos otros autores contemporáneos han destacado especialmente la equivalencia entre la inducción hipnótica por medio de la actitud comprensiva y aceptadora y la relación entre los padres y los hijos.
Hay una evidente equivalencia entre los consejos de Erickson referentes a la “preparación del sujeto para la inducción deliberada del estado hipnótico” y los consejos de Carnegie para “ganar amigos e influir sobre las personas” en la vida diaria. En realidad, no se trata de una preparación sino de la inducción hipnótica en sí, pues las manifestaciones de una actitud comprensiva y aceptadora suelen estimular los condicionamientos y las asociaciones a la entrada en el estado emocional hipnótico.
El psiquiatra australiano A. Meras da consejos muy semejantes a los médicos que quieren lograr una relación hipnótica “positiva” con sus pacientes, destacando la importancia de prestar atención a la actitud que se asume desde el primer momento de la entrevista.

Además, la entrada en estado hipnótico tiene invariablemente asociaciones con la “relajación muscular” o el “ablandamiento” o “la ausencia de tensiones”, pues desde su más temprana infancia, el sujeto se había ablandado cuando su madre lo acariciaba y arrullaba.

He aquí un guión de una de las muchas maneras en que se puede proceder y hablar en la práctica, para inducir el estado emocional hipnótico con fines clínicos o experimentales:

Se comienza dando algunas explicaciones perfectamente racionales al sujeto, que son adecuadas a las circunstancias y que él no tendrá dificultad alguna en aceptar. Puede decírsele: “ El procedimiento terapéutico que vamos a emplear con usted es un procedimiento de ablandamiento, que consiste en entrenarlo a dejar todos los músculos del cuerpo flojos, libres para acomodarse como quieran, y para descansar efectivamente. Quienes experimentan este ablandamiento, lo encuentran agradable, descansan perfectamente, dejan corre sus ideas, pierden la tensión que los había estado agotando... —Hay personas que, al entrar en este estado, tienden a dar expresión a sus emociones... Pueden querer reír, llorar o hablar. A veces se avergüenzan de su espontaneidad y tratan de detener el estado de ablandamiento... Usted debe sentirse en completa libertad y no tratar de retener sus emociones... y todas reacciones son completamente naturales.

“Hay personas que logran un buen ablandamiento en la camilla... otras prefieren un sillón... cada persona elige lo que le resulta más cómodo... Algunas eligen la camilla y luego, al cabo de cierto tiempo, cambian al sillón... todo depende de la comodidad que logran encontrar ... De Ud. depende la elección para empezar... Elija... y ahora... póngase bien,... bien... cómodo... busque la posición más cómoda para usted... la posición que le hará fácil ablandarse... Puede recostarse sobre el respaldo... apoyar su cabeza... póngase cómodo... todo lo cómodo que pueda...  poner sus manos sobre los muslos... Elija La posición que le es más cómoda... en la cual se siente mejor... y puede descansar mejor...”

Se reduce luego la variedad de las palabras, cuidando de mantener una voz de tono y cadencia agradables. A la vez, pueden hacer leves roces sobre el cabello, el brazo, o la mano del sujeto. Este detalle lo considero muy importante, pues el sujeto se encuentra con los ojos cerrados y consciente o inconscientemente se ocupa de saber donde se encuentra el operador. Ligeros toques le permiten saber que uno está cerca y en “contacto” permanente con él. Así se continúa:

“ Relájese... deje su cuerpo tan blando,... blando... que no quede ninguna tensión... ni un solo músculo tenso... como si estuviese en una bañera llena de agua tibia... y su cuerpo estuviese flotando en esa agua... blando... calentito... y cómodo...sin ninguna tensión en su cuerpo...

“Deje ablandar los músculos de su cuello... bien blandos... ablande los músculos de su cara... de su frente... de su mentón... deje que todos los músculos de su cara se ablanden... se ablanden bien, bien... Ablande sus brazos...y déjelos reposar cómodamente ablandados... muy cómodos...y bien ablandados..Ablande sus piernas.. y deje que todo su cuerpo se ablande... déjelo ablandarse y estar cómodo... muy...muy...cómodo.

Notará que este guión es diferente al de otras lecciones donde invitamos al sujeto a seguir una relajación psicofísica que comienza en los pies, visualizando cada parte del cuerpo. Intencionalmente le estoy entregando distintas alternativas. Usted debe elegir la que más le acomode o la que sienta sea mejor para el sujeto. Continuemos.

“Y mientras todo su cuerpo está descansando... cómodo...blando...deje que su mente también descanse... Usted está cómodo... nada lo molesta. Si quiere puede escuchar lo que ocurre a su alrededor... pero nada de ello le interesa... Ablándese....ablande bien todo su cuerpo...y disfrute de este estado ...blando....cómodo...y agradable...”

Se puede continuar en la misma forma, con algunas variaciones en las palabras o en los temas hasta que se observen señales de relajación muscular en el sujeto: un borramiento de líneas faciales, una inmovilización y expresión particular de los ojos, una caída fláccida de los miembros, y un aspecto general comparable al de un niño que descansa. Podemos afirmar entonces que el sujeto ha entrado en estado emocional hipnótico, sin haber recibido sugestiones de sueño y sin haber cerrado los ojos, en un típico”hipnotismo”. El sujeto ya puede lograr los fenómenos hipnóticos de acuerdo con sus capacidades individuales.

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