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lunes, 29 de diciembre de 2014

Fenómenos hipnóticos e inconscientes

Cuando la inducción hipnótica tiene éxito se presentan algunas reacciones, distintas de las observadas en el estado normal de vigilia. De acuerdo con las sugestiones del experimentador y la susceptibilidad del individuo se pueden producir «alucinaciones» olfatorias y el sujeto se comporta como si estuviera oliendo un exquisito perfume. Son también conocidas las «alucinaciones» de calor o frío, de distorsión del paso del tiempo o de regresión a la infancia. Asimismo se pueden inducir anestesias de las manos o de otras partes del cuerpo, consiguiendo que tales miembros se sientan realmente adormecidos.

 Mediante sugestiones hipnóticas, Mckellar y Tonn (1967) consiguieron, en una investigación rigurosa, que los sujetos bajos hipnosis tuvieran una alucinación visual negativa, consistente en dejar de percibir dos de las cinco cartas de la baraja que se presentaban simultáneamente en forma de rueda. Cuando las dos cartas que «no debían ver» fueron sustituidas por otras diferentes, tampoco éstas fueron vistas. Esta clase de experiencias demuestras que, bajo hipnosis, el hipnotizador puede producir, con un simple mandato, alucinaciones negativas acerca de partes de un estímulo global, presente en el campo de visión. He aquí un caso claro de inatención selectiva, inducida de forma artificial.

Entre los fenómenos de la hipnosis, la sugestionabilidad posthipnótica se ha considerado tradicionalmente, en la psicología, como una de las formas más evidentes para sostener la existencia de los procesos inconscientes. La sugestión posthipnótica consiste en que una respuesta, cuya ejecución impone el hipnotista para cuando haya finalizado el trance, irrumpe como un acto compulsivo e irresistible, ante una clave o indicador sugerida por el experimentador. El sujeto desconoce, por completo, la causa o motivos de su comportamiento particular. Así, un hipnotista puede decir a un bebedor que cuando vea una botella de su brandy preferido sentirá náuseas. Cuando se le presente después la bebida indicada, el individuo experimentará «obedientemente» las náuseas, sin recordar conscientemente el mandato bajo hipnosis.

Unas veces el sujeto racionaliza tales acciones atribuyéndolas a causas distintas de la verdadera; otras veces, la persona experimenta la situación, al margen de su control voluntario, mostrando extrañeza de su propio comportamiento. Curiosamente el individuo es capaz de recordar lo que debe hacer, pero no que se lo han impuesto.

Tanto en situaciones experimentales como clínicas se ha observado que las sugestiones posthipnóticas pueden ser efectivas, incluso en casos particulares, después de un año de ser inducidas. También es conocido que cuando el experimentador presiona al sujeto para encontrar la explicación de los comportamientos «sugeridos» puede acabar encontrando su causa en la sesión de hipnosis. Existe una serie de experimentos recientes en los que fenómeno de las sugestiones poshipnóticas se halla perfectamente documentado (Kihlstrom,1985).

Lo que puede deducirse de tales investigaciones es que la persona actúa obedeciendo mandatos que desconoce, donde un mensaje para él inconsciente, produce una respuesta claramente identificable.

La amnesia posthipnótica es otro fenómeno íntimamente relacionado con las sugestiones posthipnóticas. Ocurre que después de terminada la sesión, algunos sujetos no recuerdan nada de lo sucedido en la misma, aunque se trate de hechos que la persona haya efectuado de manera eficiente y repetida. La persona olvida temporalmente lo acaecido durante la sesión hipnótica, hasta que una señal convenida por el experimentador, como encender una cerilla, hace que se recupere la memoria.

Por lo general esta amnesia no se produce de manera total, salvo que haya mediado una sugestión del experimentador. Pero si se ha dado una clave como, por ejemplo, decirle que cuando vea un paraguas lo recordará todo, entonces lo sucedido reaparece sin restricciones a la memoria.

La razón de la amnesia posthipnótica parece residir en una disociación artificialmente provocada, que deja temporalmente inaccesibles a la memoria, uno hechos determinados. Sin embargo, siguen disponibles, puesto que existen procedimientos seguros para recuperarlos (Kihlstrom,1982). Está claro que la persona, como efecto de las sugestiones de amnesia, pierde el control sobre el mecanismo de recuperación de los recuerdos. Sin embargo, éstos continúan influyendo activamente en el conducta, antes de que se tornen conscientes. Se trata, pues, de contenidos que cumplen las dos condiciones de la definición de inconsciente que hemos adoptado: son estimulaciones desapercibidas para el sujeto, que tienen efectos constatables sobre su conducta.

Un aspecto sorprendente de la hipnosis fue descubierto por Hilgard en 1973. Comenzó por hipnotizar al sujeto. A continuación le pidió que introdujera la mano izquierda en un recipiente con agua helada durante varios minutos. En circunstancia normales sería una experiencia muy dolorosa y desagradable. Pero dándole la sugestión de que al hacerlo sentirá bienestar en vez de dolor, el sujeto no sentirá ninguna incomodidad.

Para que el sujeto tuviera su mano derecha fuera de su campo de visión, Hilgard interpuso una pantalla opaca. Pidió al sujeto que al tiempo que metida en el agua helada su mano izquierda, escribiera con la mano derecha, en un papel, lo que se fuera ocurriendo, pero sin prestar atención (escritura automática). Hilgard no salía de su sorpresa. El sujeto mientras decía que sentía muy bien la mano inmersa en la cubeta helada, simultáneamente escribía con la otra mano, cosas del estilo: «¡ Cómo duele!», «¡Huy!», etc.

Hilgard elaboró una explicación de este curioso fenómeno que bautizó como «Teoría disociativa de la analgesia hipnótica», aludiendo, sin duda, a la discrepancia entre el informe consciente, «me siento muy bien», y las quejas expresadas en su escritura automática. Según la hipótesis propuesta por Hilgard, la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, y viceversa. Existe, pues, una disociación a nivel de la psique que permite al sujeto compatibilizar dos informaciones, ambas verdaderas. Pues mientras a nivel consciente no experimenta ninguna incomodidad, no ocurre lo mismo a nivel inconsciente. Lo que la hipnosis consigue es dirigir la atención hacia un mensaje, excluyendo de la conciencia el otro, pero sin impedir que el dolor siga siendo captado por el cerebro.

José Lorenzo González.

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